El colombiano que vive en el exterior nunca se va del todo. Puede cambiar de huso horario, de moneda o de clima, pero hay cosas que viajan siempre en la maleta: el acento, la nostalgia, el humor y la necesidad de sentirse en casa, incluso lejos.
Cada "mijo" que se escapa en una conversación, cada intento de hacer arepas con ingredientes imposibles o cada playlist que suena a vallenato, salsa o reguetón viejo es una forma de decir "sigo siendo yo". Porque cruzar fronteras no significa perder raíces, sino aprender a llevarlas puestas.
Este Diccionario internacional del colombiano celebra a quienes inventan nuevas formas de ser colombianos en otros países, mezclando memoria, costumbre y mucha creatividad.
Ser colombiano en el exterior es aprender a ser doblemente colombiano: reír con acento, cocinar con memoria y bailar con identidad.
La distancia cambia el mapa, pero no el corazón. Y aunque vivas en Asunción, La Paz, Quito o Santiago, siempre habrá una forma de decir "todo bien, parce", y de seguir cerca de los tuyos.
A veces con una llamada, a veces con un mensaje, y a veces con ayuda concreta que cruza fronteras, como la que muchos colombianos gestionan a través de CIS Express para mantenerse presentes aun estando lejos.
Colombia no es solo un lugar
Es la gente que la lleva consigo. Seguí conectado con los tuyos a través de CIS Express.